Almagro cumple su capricho: Paulo Abrao se despide de la CIDH

A casi un mes de la carta del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, donde informa que Paulo Abrao no continuará como Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Éste último notificó que no se ha logrado un diálogo institucional efectivo entre la CIDH y la OEA para poderse quedar en el organismo.

Abrao emitió una carta pública, a través de la cual informa que luego de una serie de esfuerzos, en los que no pudieron formalizar la renovación de su mandato.

«Durante esta crisis entre dos de los Órganos Principales de la OEA mantuve una posición profesional de discreción institucional a pesar de que se inició una campaña de desinformación y declaraciones públicas que afectaron mi reputación y honor». Cita la carta de Abrao.

Con respecto a las denuncias en su contra por «violaciones de sus derechos» El ahora ex Secretario Ejecutivo señala que los «testimonios deben tener un valor diferenciado»

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«He aprendido que es fundamental que se utilicen los canales correspondientes que permitan una adecuada atención de las denuncias. Si los procesos no se cumplen de acuerdo con la normativa y ante la autoridad competente, existe el riesgo de que las denuncias no sean debidamente atendidas en detrimento de los derechos de las personas que las presentaron. Esto es fundamental, a riesgo de permitir la instrumentación política de la voz de las víctimas y de generar nuevas víctimas, cancelando la reparación, impidiendo el aprendizaje institucional y la no repetición». Expresa Abrao, levantando sospechas sobre las denuncias en su contra.

Rechazo a las acusaciones

Abrao deja claro que durante todo el tiempo que él ha pertenecido a la CIDH nunca recibió quejas de algún tipo. Ni personales, ni a través de recursos humanos y que éstas únicamente llegaron hasta el día que recibió la notificación que no continuaría en el cargo.

«Jamás recibí, por los canales regulares de los órganos competentes, una denuncia formal por supuestas irregularidades, tales como acoso laboral de mi parte u omisión en la atención sobre acoso sexual de terceros, y las rechazo por ser infundadas. Siempre he estado dispuesto a escuchar mis colegas, he reforzado y creado nuevos canales internos para recibir quejas o sugerencias en la Secretaría Ejecutiva de la CIDH». Señala Abrao.

También enfatiza en que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) establece que debe realizarse una investigación y un proceso penal para evaluar si realmente existe un abuso a los derechos humanos, o un motivo por el cual su contrato no debería renovarse.

«Conforme la Política y sistema de resolución de conflictos para la prevención y eliminación de todas las formas de acoso laboral de la OEA». “El hecho de que un miembro o no miembro del personal esté bajo investigación no deberá utilizarse en contra de ninguna persona al considerar, por ejemplo, la renovación de un contrato” (Artículo 13.5.3). No cabe a ninguna institución sancionar sin debido proceso.» expresa Abrao en la misiva.

Paulo Abrao señala que el principal problema de la no renovación de su mandato es la falta de respeto y autonomía de la CIDH. También hay una implicación muy grave hacia el futuro. «Porque es inadmisible que la presentación de denuncias no investigadas sea fundamento para una separación funcional de un Secretario Ejecutivo de la CIDH sin sujeción al debido proceso».

Paulo Abrao durante el primer diálogo nacional en Nicaragua junto a miembros de la Conferencia Episcopal.
FOTO: Cortesía

La carta concluye explicando que continuará trabajando en pro de la lucha y defensa de los derechos humanos, y expresa un «cariño especial con Nicaragua».

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