Niñas violadas y asesinadas ya eran víctimas de abuso sexual

Carmen Rodríguez, madre de las niñas asesinadas, denunció que la mayor de sus hijas había sido violada dos veces y que pese a las constantes denuncias, la Policía no investigó los hechos.

Ayer por la noche se conoció del crimen a dos menores de 10 y 12 años, quienes además de haberlas asesinado, fueron víctimas de delitos sexuales.

La madre de las víctimas expresa que el sujeto identificado como Rosario Soza acusaba a sus hijas de ‘vulgarearlo’ y sacarle dinero de sus bolsillos.

«¿Va a creer, ‘un viejazo’ decir que las niñas van a poder más que él de sacarle a la fuerza los ‘riales’?» señala Carmen, al mismo tiempo que expresa que nunca se ha conocido que Soza sufra de problemas mentales.

«Yo nunca he oído decir que ese diablo sea enfermo, bueno, bueno (es). No sé que diablos le dio de espiar a mis niñas ayer y dejarlas allá. Cuando se fue me mandó a decir que me apurara para que las niñas quedaran solitas allá. Yo me vine ligera porque a las cuentas había quedado cuidando la casa, y como se iba a ir, yo me vine.

Sólo dicen que dio la vuelta tirando por monte a verme a las niñas. Sin discusiones ni nada me las degolló. A la grande, dicen que la degolló primero, y la chiquita, como le dijo que me iba a decir a mí, entonces también la mató.» expresa entre lágrimas.

Ya había sido violada en dos ocasiones

Rodríguez señala que sufre mucho la pérdida de sus hijas, y que al dolor se le suma el saber que el agresor pueda quedar libre.

Carmen también señala que en múltiples ocasiones había interpuesto denuncias a la policía por diferentes motivos, algunos por robo, el cual no investigaron. Pero también omitieron la investigación de dos ocasiones en que su hija mayor fue violada.

«La policía cuando ellos quieren lo apoyan a uno. Yo varias veces me he ido a quejar. Una vez estuvo uno aquí haciéndose pasar por familia, me hizo un poco de robos, lo fui a denunciar; ¿Qué dijeron? que no lo seguían porque ni yo lo conocía y que cómo iban a dar con él.

Me violaron a la niña más grande, fui a poner la denuncia… Sólo agarraron los datos y se pusieron a investigarme a mí como si yo tenía la culpa. Les dije que lo espiaran (vigilaran) porque se podía ir (…) es hoy y ellos no lo buscan.

Dos veces me la violaron a la pobrecita. El primero fue un mentado sobrino mío, estaba chiquita la niña, a penas tenía seis años. Después el otro condenado, el papá de la niña (su hija menor)» relata.

Los hechos tuvieron lugar en la comunidad de Lizawe, en el municipio de Mulukukú. Los cuerpos de las dos niñas asesinadas fueron encontrados a escasos 400 metros de su vivienda, con signos de delitos sexuales y múltiples machetazos.

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