Coronavirus convierte a Beijing en ciudad desierta, como si se tratara de una película de exterminio

En un restaurante de Beijing, un cartel asegura: “Este establecimiento ha sido desinfectado hoy”. Pero no hay ningún cliente a la vista: la epidemia del nuevo coronavirus siembra el pánico, y los chinos han abandonado las tiendas y lugares públicos.

Los centros comerciales de la capital, habitualmente muy concurridos, están vacíos. Solo algunos vehículos se aventuran en las silenciosas avenidas, dándole a la megalópolis de más de 21 millones de habitantes un aire de ciudad fantasma, en plenas festividades del Año Nuevo lunar.

Ante una epidemia de neumonía viral que se acelera, las autoridades alientan a la gente a quedarse encerrada en casa, y si salen, a portar una mascarilla.

Calles desiertas en un gélido aire invernal, locales clausurados por todas partes y los muy pocos viandantes que se atreven a salir cubiertos con mascarillas -cuando no también con guantes de látex para evitar cualquier posible contagio- conforman un paisaje casi de amanecer posnuclear en la antigua capital imperial.

Una mujer camina por un centro comercial prácticamente vacío (AP)

Los comercios que venden mascarillas y líquidos desinfectantes se han quedado sin estos productos, cuyos precios se disparan en las sitios de venta en línea.

«Ya no nos queda absolutamente nada desde el Año Nuevo» chino, que cayó el 25 de enero, se lamenta un farmacéutico.

La demanda es inmensa, y está alentada por las consignas oficiales: la provincia de Guangdong (110 millones de habitantes) obliga a cubrirse el rostro en los lugares públicos, y varias regiones han adoptado medidas idénticas. Las autoridades impulsan a intensificar la producción de máscaras.

(AFP)

Debido a la epidemia varios acontecimientos festivos así como los viajes en grupo han sido suspendidos en todo el país. Los propios transportes están paralizados, con la anulación de al menos 2.000 trenes interprovinciales.

«Ha sido el Año Nuevo más triste de mi vida», se lamenta Hao Li, un joven informático, que salió también a abastecerse de alimentos, y que tuvo que cancelar su viaje para pasar las fiestas con su familia en el interior del país debido a la epidemia.

La Ciudad Prohibida, cerrada para evitar aglomeraciones, en plena temporada turística (AFP)

Fuente: Infobae

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