Régimen orteguista da «mala reputación» a empresas nicas

La Embajadora Laura Dogu se despidió de los empresarios agrupados en la Cámara de Comercio Americana (Amcham) donde pronunció un claro discurso de advertencia a quienes coqueteen con el régimen de Daniel Ortega.

Dogu rememoró que en Marzo de este año había advertido sobre un futuro incierto para Nicaragua debido «a la falta de un estado de derecho, la falta de democracia, y la elección de ciertos socios internacionales».

«La comunidad empresarial valoraban más la estabilidad que la sostenibilidad. Creían que el crecimiento económico traería oportunidades. Pero cuando viajé por Nicaragua y me reuní con pequeños agricultores, jóvenes empresarios, estudiantes, mujeres líderes, comunidades indígenas y tantos otros, escuché algo diferente. Estos nicaragüenses soñaban con un país justo con oportunidades económicas para todos. Donde la corrupción y la identidad política no limitaran las oportunidades a solo unos pocos», manifestó la diplomática.

Resaltó que «la democracia, la buena gobernanza y el estado de derecho son la base que permite la prosperidad y la seguridad».

La embajadora norteamericana sostuvo que «ni toda la propaganda de los medios estatales cambiará» la anormalidad que ocurre en el país. «No habrá un retorno a la normalidad sin un cambio transformador que incluya elecciones libres, la separación de poderes, el estado de derecho y la protección de los derechos humanos de los ciudadanos», agregó.

Propaganda política

Dogu mencionó que Nicaragua está perdiendo a jóvenes talentosos por las políticas partidarias que ejecuta el gobierno.

«Las universidades de Nicaragua se han convertido en plataformas de propaganda política en lugar de ser centros de preparación para el futuro. El sistema de salud ha sido utilizado como un arma de guerra en lugar de una herramienta para garantizar el bienestar de la población y su preparación para encarar futuras oportunidades. La fuerza policial ahora aterroriza en lugar de proteger y ha perdido toda credibilidad ante la población», señaló.

Lamentó la actitud del gobierno para considerar una solución negociada. «Esto significa que es muy probable que la comunidad internacional continúe implementando medidas aún más fuertes, contra el gobierno», advirtió.

Las sanciones

Sobre la aprobación de la Nica Act, Dogu señaló que «una vez que terminen las elecciones en Estados Unidos a principios de noviembre, es muy probable que veamos la decisión final del Congreso en lo que respecta a esta legislación».

También mencionó que «las maniobras para preservar la inmunidad de Roberto Rivas frente a la Ley Global Magnitsky reafirmaron la debilidad del estado de derecho y la institucionalidad en Nicaragua».

«A través de estas sanciones, Estados Unidos está demostrando que responsabilizará de sus acciones a los funcionarios que autorizan el uso de violencia y abusos», indicó.

Por otro lado recordó que la Red de Control de Delitos Financieros o FinCEN en inglés, emitió un aviso para alertar a las instituciones financieras de EE. UU. sobre el riesgo de que las ganancias, producto de la corrupción política en Nicaragua, pueda ingresar o atravesar el sistema financiero de EE. UU.

«El Subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera, señaló que «la advertencia de FinCEN es parte de la campaña de esta Administración para responsabilizar a las personas que cometen abusos contra los derechos humanos y la corrupción en Nicaragua», dijo.

Agregó que «los Estados Unidos también está revocando visas de funcionarios nicaragüenses y sus familias, incluyendo a las autoridades municipales, si estos funcionarios han sido responsables de violencia policial contra manifestantes, si han apoyado violencia parapolicial o si han impedido que las víctimas reciban atención médica».

La embajadora estadounidense cuestionó que «en lugar de comprometerse a tomar medidas sólidas que puedan restaurar la confianza y permitir que los nicaragüenses trabajen por un futuro próspero, el régimen del Presidente Ortega trabaja solo para proteger a los suyos».

Malas referencias

Sobre la postura del régimen para con los empresarios nicaragüenses, la diplomática indicó que Daniel Ortega «está actuando como si pudiera reemplazar al sector privado con empresas estatales».

«Hoy, cuando inversionistas actuales y potenciales piden consejos a la Embajada, nuestra respuesta es que Nicaragua carece de las instituciones democráticas necesarias para un crecimiento económico sostenible. Instituciones públicas muy débiles, las deficiencias en el estado de derecho y la administración de justicia, y el extenso control del Ejecutivo han exacerbado significativamente los desafíos existentes para aquellos que actualmente hacen negocios en Nicaragua», explicó.

Agregó que «en la economía global de hoy, las empresas no pueden permitirse asumir riesgos de reputación».

«Ya he visto campañas en los Estados Unidos preguntando a las empresas por qué están comprando productos de Nicaragua. Estas campañas son similares a las campañas de los “diamantes de sangre” que provienen de África. Las empresas pueden comprar los mismos textiles, café o carne de otros países que no ponen en riesgo su reputación. Este problema de la reputación no cambiará mientras el actual gobierno permanezca en el poder», relató.

«Además, la decisión del gobierno de etiquetar a manifestantes pacíficos como «terroristas, asesinos y golpistas» causará a las empresas y empresarios muchos problemas. La mayoría de las pólizas de seguro tienen una exclusión de terrorismo, lo que aumenta dramáticamente el costo de hacer negocios en Nicaragua», continuó.

Elecciones

La representante de Estados Unidos señaló que «las alertas de viaje que compartimos con el público no cambiarán pronto. La amenaza de que los turistas o viajeros puedan ser acusados de terrorismo o financiamiento del terrorismo es demasiado grande».

Manifestó que «los problemas económicos y políticos de Nicaragua durarán hasta que los nicaragüenses adopten la democracia y el estado de derecho como forma de gobierno. Y ese es un cambio fundamental. Los nicaragüenses quieren reglas del juego que sean transparentes y justas».

«El modelo de Caudillo debe terminar ahora y el poder y las oportunidades deben compartirse con todos. Eso puede sonar aterrador para algunos de ustedes, pero será la clave para construir un futuro sostenible para el país», consideró.

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