Madre narra su propia desgracia

"Porque yo no quiero que mis niños estén volados en esa desgracia"

Doña Elea Valle Aguilar con directorio del CENIDH

Elea Valle Aguilar, madre de dos niños (Francisco Alexander y Yojeisel Elizabeth Pérez Valle, de 12 y 16 años, respectivamente) y esposa de un rearmado (Francisco Pérez Dávila) que fueron asesinados por un batallón del Ejército de Nicaragua donde también, aparte de esta familia, dejó a tres campesinos acribillados para un total de seis fallecidos; se presentó al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) para testimoniar los horrendos crímenes de lesa humanidad en la comunidad San Pablo 22 del Municipio de La Cruz de Río Grande, Región Autónoma del Caribe Sur de Nicaragua.

Aparentemente los cuerpos de los menores fueron echados como animales en una fosa donde también se encontraban el resto de rearmados abatidos por el comando militar y posteriormente se llevaron los cadáveres, según testimonio de la desdichada madre.

La angustiosa madre, entre lágrimas y con voz cortada por el sufrimiento y la desgracia que le ha tocado vivir, demandó a las autoridades militares que les entreguen los cuerpos de sus hijos y también clamó para que cese la violencia en la zona.

A continuación presentamos desgarrador testimonio de doña Elea Valle Aguilar, madre de dos niños (un menor de doce años y una adolescente de 16) y esposa de un rearmado, asesinados atrozmente por un batallón del Ejército de Nicaragua.

 

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) dará acompañamiento a la desdichada madre hasta donde sea necesario, porque aparte de sus hijos asesinados, también tiene que velar por otros tres menores de cuatro, ocho y diez años de edad.

 

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Doña Elea Valle Aguilar y la doctora Vilma Núñez

 

La doctora, Vilma Núñez, presidenta del CENIDH, hizo un llamado a los medios de comunicación social en Nicaragua y el Mundo, así como en general, a la sociedad nicaragüense, no ver este caso como una denuncia más, sino darle el seguimiento necesario para que no continúen dándose estos lamentables hechos de violencia en el campo. A la vez, también exhortó a todas las organizaciones de sociedad civil y derechos humanos, asumir la responsabilidad con las víctimas sobrevivientes de tragedias como la que atraviesa doña Elea Valle Aguilar.

Declaraciones de la doctora, Vilma Núñez, presidenta del CENIDH:

 

 

La masacre ocurrió el domingo doce de noviembre del corriente año en la comunidad San Pablo 22, del Municipio de La Cruz de Río Grande, Región Autónoma del Caribe Sur de Nicaragua donde murieron seis personas campesinas a manos de militares incluyendo a tres miembros de la familia Pérez-Valle, según testimonios de los lugareños.

Los miembros del Ejército de Nicaragua, según la versión oficial dada a conocer por el jefe del Sexto Comando Militar Regional, coronel Marvin Paniagua, daban persecución a seis civiles durante nueve días, tras supuestas denuncias recibidas de la población que se trataban de delincuentes, quienes luego de ser acribillados, sus cuerpos fueron enterrados en una fosa común.

Voces como la de Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, piden al Ejército de Nicaragua, esclarecer estos crímenes del Municipio La Cruz de Río Grande.

“Es algo indignante y doloroso la muerte de seis nicaragüenses en La Cruz de Río Grande. El Ejército de Nicaragua debe esclarecer totalmente este hecho sangriento”, afirmó Monseñor Báez en su cuenta personal de las redes sociales.

El prelado católico se lamentó profundamente expresando los siguientes enunciados: “Es un hecho gravísimo. ¡La vida de los seres humanos es sagrada!

A los interesados en ver el video de la denuncia hecha por la Señora Valle, esta a continuación…..

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