¿Qué se decidió en el Sínodo?

Adolfo Miranda Sáenz

En la reciente Asamblea General Ordinaria del Sínodo celebrada en el Vaticano no se decidió nada todavía. Las recomendaciones que del Sínodo van a salir para la consideración del Santo Padre saldrán —como estaba previsto— de la Sesión de Octubre del año próximo 2024.

Hay temas demasiado importantes que surgieron desde las primeras etapas de las consultas parroquiales y diocesanas, luego de las Conferencias Episcopales nacionales, regionales y continentales, que requerían de un primer encuentro a nivel universal en el Vaticano para escuchar personalmente los diferentes puntos de vista, los argumentos a favor y en contra, dialogar, reflexionar y orar juntos para pedir la luz del Espíritu Santo para el buen discernimiento.

Un diálogo que fue fructífero para conocer de viva voz la opinión de todos y que permitió acercar posiciones, compartiendo con empatía y amor fraterno las inquietudes, dudas y esperanzas de unos y otros, en un sínodo de obispos que representan al episcopado de todo el mundo, enriquecido —por primera vez en la historia de la Iglesia— con la participación de una representación de presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas consagrados, y laicos jóvenes y mayores, varones y mujeres, con voz y voto.

Ahora queda un año para analizar con calma lo que unos y otros expresaron. Un año para volverse a encontrar en octubre de 2024 y tener un nuevo diálogo buscando el mayor consenso en cada tema antes de votar las recomendaciones que se presentarán al Papa.

Como dice el prestigioso medio de información “Religión Digital”: El Informe de Síntesis dejó claro que hay “dos almas” en la Iglesia: una, mayoritaria, que aboga por reformas, pero que no quiere perder a la segunda, aunque sea una pequeña minoría. Por eso se trabaja en flexibilizar posiciones y llegar a consensos… hasta donde se pueda.

El Informe de Síntesis de la Asamblea recoge en general los principales temas que se analizan. Lo que más destacan los medios y redes no son los más importantes, pero sí los que pueden resultar más novedosos:

El diaconado para mujeres, la ordenación sacerdotal de algunos hombres casados en algunas regiones particulares (como la Amazonia); la posibilidad de que las personas cuya condición homosexual no depende de su voluntad, y unidas maritalmente bajo algún tipo de contrato civil, puedan recibir una bendición de sus personas como todos los hijos de Dios, sin confundirla como una “bendición sacramental” o “matrimonial”.

El Informe de Síntesis tiene sesenta páginas. Atendiendo las inquietudes de algunos lectores menciono solo algunos aspectos. Por ejemplo, expresa el Sínodo que asume un compromiso firme contra todo tipo de abusos (no solo sexuales, sino también de poder, económicos y de conciencia) cometidos por algunos obispos, sacerdotes, religiosos e incluso laicos. Considera necesario erradicar todo lo que pueda conducir a abusos —como la corrupción y el clericalismo— y procurar la transparencia y la justicia.

Llama a reconocer y valorar a la mujer en la sociedad y en la Iglesia, promoviendo que haya una presencia femenina en los organismos eclesiales a todos los niveles, incluso en las funciones de responsabilidad, y que haya una participación femenina en los procesos de toma de decisiones eclesiales con respecto al papel del ministerio ordenado, que encuentre su inspiración en Jesús y en la Biblia.

Se refiere a la sexualidad ante los avances científicos constatando la existencia de nuevas perspectivas relativas al cuerpo, a la afectividad y a la sexualidad que requieren mayores estudios antropológicos, teológicos y pastorales profundos. Destaca que la sexualidad es un don que Dios nos da. Que la pastoral sexual de la Iglesia no debe ser “de juicio y condena”, sino “más humana, empática y misericordiosa”.

Hay muchísimos temas, imposibles de mencionarlos todos. Dentro de un año se tendrá la segunda parte de la culminación de este proceso sinodal y se votará finalmente sobre las recomendaciones que el Sínodo presentará al Papa Francisco.

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