Dos Mundos – Cartas de Amor a Nicaragua

Fabio Gadea Mantilla

Querida Nicaragua, el mundo es así y no hay manera de cambiarlo. Cuando digo mundo, me estoy refiriendo a la gente que habitamos el planeta tierra. En lo general nos encanta la vida fácil, disfrutar de lo que ya está hecho y procuramos como dice Jaimito el Cartero, en la serie de Chespirito, “evitar la fatiga”.

Nos gusta las cosas hechas y no tener que molestarnos en nada. Ejemplo vivo, generalmente se ha suprimido el biberón con leche para los niños tiernos y se le pone rápidamente al biberón a una botella de gaseosa, y asunto arreglado. No hay que estar comprando y calentando leche, pues es mucho más práctico el biberón en la gaseosa. ¿No es así? Así queremos todo hecho.

Recuerdo en mis años de primaria, tercero y cuarto grado, en la olvidada Ciudad Segoviana, Ocotal, el recordado profesor Don Ramón Salgado Lovo, nos mandaba al pizarrón y con gran naturalidad decía: “Gadea, multiplique 35 mil 840 por 2 mil 400, y comenzaba yo a realizar multiplicaciones, y multiplicaciones que a veces llenaban todo el pizarrón, y después de un tiempo largo, finalizaba con el resultado de la operación, que hoy en día, se hace en menos de 15 segundos con una maquinita calculadora, que no vale más de 100 pesos o menos. Ese es un ejemplo elemental.

Hoy en día, las calculadoras están en todos los celulares, y una información amplísima se encuentra con solo tocar el ícono respectivo en el celular. Como todo tiene su mal, esta avanzadísima tecnología, nos tiene a todos al borde de un estrés palpitante y preocupante.

Junto a la maravilla de la comunicación, adelanta la civilización, pero surgen graves problemas. De continente a continente, los hombres de bien pueden comunicarse, los gobiernos, las grandes compañías, pueden transferir fácilmente, bienes y servicios. Igualmente hacer transacciones comerciales, para las que hoy día, ni siquiera se necesita dinero, papel moneda en efectivo, sino que, transferencias por internet.

La otra cara de la moneda, es el terrorismo y la facilidad con que estos señores se comunican sus fechorías, queriendo acabar con la libertad y con todo el sistema de un mundo libre, ordenado y exitoso. Las torres gemelas, fueron el primer enorme acto terrorista, promovido por Al Qaeda y su tenebroso líder, el fanático Bin Laden, a quien se logró eliminar, después de varios meses de búsqueda.

Después del asombroso acto planeado, con meses y hasta años de anticipación, por fanáticos suicidas, cuya historia todos conocemos, han continuado cantidad de bárbaros ataques, donde han muerto centenares de inocentes, en las vías públicas, en teatros, en restaurantes, cafés, hoteles, y cuanto uno puede imaginarse.

Estamos viviendo, una era de gran desarrollo tecnológico, asombroso avance, se podría decir, que se fuese aprovechado únicamente para bien de la humanidad, para combatir la ignorancia, la pobreza, mejorar el medio ambiente y tantas cosas más, tendríamos un mundo del cual podríamos sentirnos orgullosos y seguros. Lamentablemente, las fuerzas del mal, como en las películas de Superman, están actuando y tratando de destruir el sistema en el cual se ha demostrado que la humanidad vive mejor, la Democracia.

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El terrorismo suicida es un problema gravísimo, al cual están enfrentadas, con gran valentía y decisión, las potencias mundiales que quieren vivir en paz y disfrutar de un sistema de libertades que ha hecho felices a sus pueblos.

Vivimos en dos mundos, el mundo perverso del terrorismo empeñado en infiltrar todos los días a sus suicidas, y el mundo sosegado y tranquilo, donde los demócratas preferimos vivir en paz y en convivencia con nuestros hermanos.

¿Cuál es la solución? Solo las potencias occidentales unidas, encontrarán la fórmula para liberar al mundo del flagelo terrorista. Las potencias, los pueblos libres, los cristianos y contando, naturalmente, con la ayuda de nuestro Dios.

La lucha sigue y la Patria vive.
Buenos días y buenas noches Nicaragua.

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