Dennis Martínez habla de lo que pasó en las negociaciones entre CxL y PRD

Rompió el silencio y decidió hablar Dennis Martínez, el ex grandes ligas que fungió como garante en las negociaciones que no tuvieron fin porque no se logró la unidad entre el Partido Restauración Democrática (PRD) y Ciudadanos por la Libertad (CxL).

Martínez en un artículo de opinión publicado en un diario local dice que estuvo en tres reuniones, en las cuales percibió que CxL “era un muro” porque sus actores eran cada vez más “intransigentes”. “La postura de esto, o nada”, de esa forma operó el partido. Mientras el PRD “era más flexible”.

El tema en que ninguno estuvo dispuesto a ceder fue el de la representación legal de la Alianza electoral que se pretendía inscribir en el Consejo Supremo Electoral, según Martínez, resumiendo que “no hubo voluntad de ninguno”.

La excusa de CxL era que debían convocar a una convención en 15 días para acceder a ese tema, pero el tiempo se agotaba. Dennis Martínez, miembro de la Comisión de Buena Voluntad aduce que “ninguno de los partidos quiso anteponer los egos y escuchar al.soberabo pueblo”. “CxL y PRD son los grandes culpables”, agrega.

“El pueblo es quien premia y castiga actitudes de lo políticos y aquí ambos actuaron en contra de los nicaragüenses que quieren un cambio de sistema. Traicionaron a sus votantes, desoyeron las peticiones de las Madres de Abril, la de los presos políticos, la de los desempleados, los perseguidos y los exiliados”, considera el garante.

Mientras transcurrían las pláticas, Dennis solicitó reunirse con los presidentes de cada partido. Saturnino Cerrato por parte de PRD accedió, pero Carmela Rogers, alias Kitty Monterrey, quien encabeza a CxL, no aceptó participar alegando que se encontraba “enferma”.

“Me sorprendió cuando la vi brincando en una conferencia de prensa con mucha vitalidad y luego inscribiendo su alianza; me alegre por su rápida recuperación”, manifestó el ex grandes ligas.

Conferencia de CxL el 12 de mayo.

El ex presidente de Conexión Nica – Usa, expresa que “aún no podemos tirar la toalla”, y que lo peor que puede pasar es que los nicaragüenses se den por vencidos. “El pueblo sigue unido como esos fanáticos que hacen rugir los estadios de pelotas”, añade.

Concluye dando un consejo a los políticos:”Escuchen la voz de la gente”.