Cartas de Amor a Nicaragua – De todos no se hace uno

Cartas de Amor a Nicaragua

Cartas de Amor a Nicaragua – Fabio Gadea Mantilla

Querida Nicaragua:  Es sabido que cuando se persigue determinado propósito hay que estudiar el objeto al cual se quiere llegar, se deben estudiar sus fortalezas y debilidades y se debe tener una estrategia clara para lograr el objetivo que perseguimos.  En materia política vamos a cumplir el año que viene doscientos años de lucha. 

El problema ha sido que nuestros antepasados han luchado por el poder y no por la democracia.   Cuando uno de nuestros partidos ha llegado a triunfar no ha sido para fundar un gobierno de orden y justicia, un gobierno democrático.  (Excepciones:  los treinta años conservadores de 1860 a 1890 y con ciertas dudas los 15 años democráticos del 90 al 2OO5.)   Perdimos los demócratas por divisiones de los candidatos del liberalismo o porque el Consejo Supremo Electoral propició que ganara el orteguismo al no querer contar el 8% de los votos con los cuales hubiera perdido el partido de Ortega.

(Excepciones:  los treinta años conservadores de 1860 a 1890 y con ciertas dudas los 15 años democráticos del 90 al 2OO5.)   Perdimos los demócratas por divisiones de los candidatos del liberalismo o porque el Consejo Supremo Electoral propició que ganara el orteguismo al no querer contar el 8% de los votos con los cuales hubiera perdido el partido de Ortega.

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Las supuestas  próximas elecciones del  2,O21 son cruciales para Nicaragua.  Si el orteguismo hace todas las trampas que ha hecho en las elecciones anteriores y ganara una vez más quedaríamos convertidos en una Corea del Norte, o en una Cuba, o en Bielorrusia, donde el ciudadano ha perdido todos sus derechos y apenas puede respirar.   ¿Ha pensado en esto la oposición nicaragüense?  Y si ha pensado en esto cómo es posible que siga partida en pedazos y sin ponerse de acuerdo en el objetivo que hay que perseguir que no es otro que el cambio de gobierno, la sustitución de la dictadura orteguista por un gobierno genuinamente democrático. 

Ese es el único punto de agenda, el único punto que se debe discutir y resolver cuanto antes.   Somos el país de la formación de grupos políticos y al mismo tiempo el país de las divisiones.   Tenemos formidables grupos políticos conformados por gentes intelectuales, gremiales, profesionales, obreros, campesinos y estamos más desunidos que nunca.  

Tenemos   Acción Cívica por la Justicia y la Democracia, tenemos la Unidad Nacional Azul y Blanco,  la Coalición Nacional, el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL),  todos los Social cristianos supuestamente unidos,  el Movimiento campesino de Medardo Mairena.  

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Todos esos grupos valiosos tenemos pero de todos no se hace uno; ninguno parece tener como meta fija y única la sustitución del régimen de Ortega y la instalación de un gobierno democrático que devuelva a la nación la constitucionalidad, la libertad de caminar por las calles,  un Poder Judicial  verdaderamente autónomo, una   Asamblea  Nacional  con hombres pensantes  y no con borregos, y en fin las mil reparaciones que requiere la nación.  Los grupos que tenemos prefieren  discusiones pírricas entre ellos mismos. 

Nunca se unen para llegar al triunfo verdadero  en contra del dictador.  Deberíamos leer a nuestro Rubén en su poema “Salutación del Optimista:  Únanse, brillen, secúndense tantos valores dispersos ; formen todos un solo haz de energía ecuménica”.  Hagámonos todos uno solo y con ese vigor patriótico triunfaremos y salvaremos la democracia. ¿Cuál es la fuerza diabólica que no permite que nuestros hombres pensantes se unan?  Es preciso que reflexionen. 

Cuál será la meta que persiguen y dónde está el objetivo que desean conseguir.  No es hora de luchar por el poder para obtener cargos públicos, no es hora de ninguna otra cosa como no sea la unidad de todos.   Los grupos que se  han formado no sirven de nada desunidos, solo sirven si forman una sola Coalición que los cobije a todos como hermanos en una lucha fraterna y sin egoísmos, en una lucha patriótica para derrotar a la dictadura.  

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