Editorial La Prensa: reforma debe ser para reformar

El partido opositor de tendencia liberal, Ciudadanos por la Libertad, ha fijado una posición previa muy clara y positiva ante la supuesta reforma electoral de la dictadura que dos de sus más altos funcionarios han anunciado para este año. Según los agentes del régimen, tal “reforma” de la cual no mencionan su contenido será consultada solo con los partidos políticos que son reconocidos oficialmente.

Tampoco mencionan los altos funcionarios de la dictadura a la Organización de Estados Americanos (OEA), con la cual el régimen de Ortega firmó en febrero de 2017 un acuerdo solemne para ese fin, el de la reforma electoral, que se vence en el mes entrante.

La posición de CxL fue dada a conocer este lunes por su presidenta, señora Kitty Monterrey, al cabo de una reunión de su Comité Ejecutivo Nacional. Y como a los partidos políticos ahora casi solo se les menciona para vilipendiarlos –justificadamente o sin razón–, es justo y necesario destacar positivamente al partido que cumple bien su función, como a nuestro juicio y en este caso lo hace CxL.

“Una reforma bilateral del gobierno con los partidos aliados de ellos no sería la reforma que el pueblo quiere, por lo tanto, los votantes no van a salir (a votar). ¿Y para qué participar en un proceso donde nadie va a salir a votar?”, declaró la presidenta de CxL.

“Aquí ya es momento de definiciones”, agregó. “Una cosa es el pasado y otra es la coyuntura actual, donde ha habido tantos muertos, tantos exiliados y tantos presos. Aquí todos tenemos que ser conscientes y saber que nos estamos jugando el futuro de un país y de las futuras generaciones, por lo tanto este partido (Ciudadanos por la Libertad) va a seguir siendo responsable y respetar la voluntad de la mayoría de los nicaragüenses”, sentenció la señora Monterrey.

Además, la lideresa política liberal reclamó que la OEA debe participar en el proceso de reforma electoral de Nicaragua, lo cual es indispensable para dar confianza a los ciudadanos, “porque si no –dijo— nadie saldrá a votar en las próximas elecciones”.

De manera que la señora Monterrey ha dejado claro que CxL no participaría en una reforma electoral, en la cual no se tome en cuenta a los nuevos movimientos de oposición social y política, como la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco. Y menos que participaría en una farsa de elecciones que serían otro de los mismos fraudes electorales con los que Daniel Ortega se ha mantenido en el poder y ha apuntalado la dictadura.

En realidad, según las normas básicas de la ciencia y la práctica política una reforma electoral significa un cambio para corregir lo que en ella está equivocado o no satisface a las partes interesadas, lo que está dañado por la corrupción y las malas prácticas.

De manera que si la reforma electoral que pretende la dictadura es una engañifa para no reformar nada, no podría ni debería tener el reconocimiento de la verdadera oposición, ni de la comunidad democrática internacional.

Sea el primero en comentar

Deje su comentario

Su correo no será publicado.


*