Editorial La Prensa: La unidad y el arte de la política

UNAB
Foto: Archivo

Dirigentes de los dos grandes movimientos de la nueva oposición política y social de Nicaragua, brindaron declaraciones a LA PRENSA sobre las dificultades que encuentran en el esfuerzo de formar la gran coalición nacional que es necesaria para enfrentar y derrotar electoralmente a la dictadura.

Los representantes de la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco que hablaron para este Diario sobre el tema, están de acuerdo absolutamente en la necesidad de la gran coalición opositora, pero también coinciden en decir que es muy difícil organizarla.

Según ellos, los obstáculos principales son los siguientes: uno, la actitud excluyente de algunos por razones o prejuicios ideológicos; dos, la diversidad de opiniones debido a la amplitud y diversidad de la oposición; tres, la desconfianza hacia los partidos tradicionales; cuatro, la casilla electoral en la cual se debería participar en las elecciones; cinco, las condiciones legales y políticas indispensables para la participación electoral; y seis, la amenaza de los “cañonazos” o sobornos que podría usar el régimen para socavar la unidad opositora.

Pero esas son dificultades normales en todo movimiento político plural y no deberían ser impedimento para formar la gran alianza electoral. Si lo que se pretende no es constituir un nuevo partido político —lo que requiere sin falta la unidad ideológica—, sino formar una amplia coalición electoral, entonces no se necesita compartir la misma ideología. Aunque tampoco se debe pretender que nadie renuncie a su afiliación ideológica. De lo que se trata es de hacer converger a personas y grupos de diversas ideologías en una gran alianza, con objetivos comunes claros y precisos, como es en este caso poner fin a la dictadura e impulsar la nueva transición democrática.

Si se reconoce que la política es una ciencia, además de un arte, hay que entender que la unidad y la desunión son parte de la realidad y del quehacer político; y que en nuestra época la unidad política es ante todo alianza electoral.

Como explica el filósofo político chileno y profesor de ciencias políticas en Alemania, Fernando Mires, “sin diferencias y desuniones no hay política. La política, por lo tanto, ha de tener lugar sobre un campo dividido e incluso fragmentado”. Y añade que “la unidad en la política surge frente a la necesidad de dirimir diferencias con un enemigo al cual no podemos derrotar con nuestras propias fuerzas (números, medios, dinero). Frente a ese enemigo buscamos unirnos con otras fuerzas diferentes a nosotros y para eso deponemos, aunque sea por un breve plazo, las diferencias, para lo cual se requiere que esas diferencias existan”. De manera que “no hay otra posibilidad, la unidad es hija de la desunión”.

Y en el logro de la unidad, agregamos nosotros, entra en juego el arte de la política, la habilidad para resolver las diferencias y las contradicciones respetando las convicciones y los principios de los demás. Esto no es fácil, sin duda, pero por muy difícil que sea los líderes opositores están obligados a resolverlo.

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