Editorial La Prensa: Europa muestra la artillería

Foto: EFE

Durante la semana pasada aumentaron significativamente las presiones internacionales a Daniel Ortega, para obligarlo o persuadirlo a negociar con la oposición una solución democrática de la crisis sociopolítica de Nicaragua.

En ese contexto lo más sonado fue la resolución aprobada por el Parlamento Europeo el jueves 19 de diciembre, en la que demanda a las autoridades ejecutivas de la Unión Europea aplicar sanciones a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

En la resolución titulada “Situación de los Derechos Humanos y la Democracia en Nicaragua”, el Parlamento Europeo propone aplicar sanciones individuales, pero también considerar la aplicación de la cláusula democrática del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Centroamérica, según el cual los gobiernos asociados deben respetar los derechos humanos, las libertades personales y públicas, el Estado de derecho y la democracia, para merecer los beneficios económicos que se derivan de la pertenencia a dicha Asociación. O de lo contrario quedar fuera de ella.

En algunos medios de comunicación de Nicaragua se informó erróneamente que el Parlamento Europeo estaba discutiendo y aprobando sanciones contra la dictadura de la familia Ortega-Murillo. Pero las sanciones solo las pueden acordar y aplicar los órganos ejecutivos de la Unión Europea y los gobiernos de los países que la integran. Los eurodiputados solo puede proponerlas.

Cabe decir que ya el 13 de marzo de este mismo año, el Parlamento Europeo aprobó una resolución pidiendo sanciones para la dictadura de Nicaragua. Inclusive esa vez la eurodiputada portuguesa Ana Gomes presentó una lista de sujetos que a su juicio debían ser sancionados, encabezada por Daniel Ortega, Rosario Murillo y sus hijos Laureano y Rafael.

En aquella ocasión, 322 eurodiputados aprobaron con sus discursos y sus votos la petición de sanciones para la dictadura de Ortega, con solo 25 votos en contra. Ahora, en la votación del jueves pasado muchos más eurodiputados estuvieron presentes en la votación, 560 votaron a favor de la petición de sanciones y solo 12 lo hicieron en contra.
Después de la resolución del Parlamento Europeo sobre Nicaragua, en marzo pasado, la Unión Europea aprobó un marco jurídico para la adopción de las sanciones y recomendó a Ortega reanudar las negociaciones con la oposición para buscar solución a la crisis por medio de elecciones ajustadas a los estándares internacionales. Ahora falta por ver si los órganos ejecutivos de la Unión Europea, y los gobiernos de los países miembros, atenderán la petición del Parlamento de aplicar sanciones a la dictadura de Nicaragua. De lo contrario lo que estaría haciendo Europa, al decir de un experimentado y sagaz diplomático nicaragüense, sería solo mostrarle su artillería a Daniel Ortega, para intimidarlo, pero nada más.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el nuevo jefe de la política de Asuntos Exteriores y Seguridad de la Unión Europea es el socialista Josep Borrel, quien desde su anterior posición de canciller de España se pronunció en favor de sanciones al régimen de Ortega. Borrel sustituyó en el cargo europeo a la italiana Federica Mogherini, a la que se le recuerda por haber asegurado en marzo de 2016 que el régimen político de Cuba no es una dictadura, sino una “democracia unipartidista”.

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