Editorial La Prensa: EE.UU. y su visión de la democracia

LA PRENSA publicó el viernes pasado un artículo firmado por el señor Michael Kozak titulado Un fantasma se cierne sobre el Hemisferio Occidental: la visión de la democracia.

El señor Kozak es secretario adjunto de Estado interino para Asuntos del Hemisferio Occidental, del Departamento de Estado de los Estados Unidos. En esa condición ha escrito el artículo mencionado, en el cual expresa la posición de su Gobierno ante la convulsa situación de América Latina, que en algunos países pareciera estar preñada de autoritarismo, pero en otros sufre los dolores de parto de la democracia.

Lamentablemente no hemos podido publicar en la edición impresa de LA PRENSA, el artículo del señor Kozak, por la crisis de espacio que nos causa la dictadura de Daniel Ortega al retener ilegalmente en las bodegas de Aduanas, ya por 67 semanas, el papel que es propiedad de Editorial La Prensa SA. Sin embargo, el artículo del señor Kozak es muy importante y consideramos necesario mencionarlo y citar por lo menos algunos de sus párrafos esenciales, que se relacionan con Nicaragua.

Ante la acusación de dictadores como Daniel Ortega, de que el gobierno estadounidense con sus presiones en favor de la democracia interviene en los asuntos internos de otros países, Michael Kozak aclara que “Estados Unidos tal vez no siempre coincida con las políticas o la retórica de sus vecinos, pero los Estados Unidos sí los respeta; respetamos su derecho a la autodeterminación democrática. Sin embargo, compartimos una responsabilidad inherente a vivir en este hemisferio de libertad”.

Agrega el alto funcionario estadounidense que “la autodeterminación democrática exige el compromiso de respetar los derechos humanos, la separación de poderes y el Estado de derecho. Cuando actores autoritarios subvierten el Estado de derecho democrático para aferrarse al poder o al lucro ilegítimo, como comunidad tenemos la obligación de unirnos a nuestros vecinos y apoyar a quienes responden a través de las instituciones constitucionales democráticas”.

“La política exterior de los Estados Unidos —sigue diciendo Kozak— consiste en trabajar con todos los líderes políticos que apoyan la democracia, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos. Respetamos los derechos de nuestros vecinos a determinar cuál es la vía política que les resulta más adecuada para avanzar. Pero no podemos permitir que la extralimitación autoritaria —en el gobierno o en las calles— manipule elecciones, acalle el diálogo y niegue una voz a la oposición política, con independencia de qué lado del espectro político se ubiquen esas voces”.

El alto funcionario que dirige la política latinoamericana de la Administración del presidente Donald Trump, deja sentado que “este gobierno estadounidense ha tenido una posición de liderazgo en el apoyo a nuestra familia de democracias, al exigir que se atienda la voluntad del pueblo. Las políticas estadounidenses en el hemisferio tienen como propósito apoyar a las mayorías democráticas que defienden la dignidad democrática o luchan por restablecerla”.

Los dictadores rechazan esta posición de Estados Unidos, pero en cambio la gente democrática la respalda y agradece.

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