Muerte de animales en la época del «selfi»

Tigres, tortugas marinas, delfines y hasta mariposas atraen a millones de turistas en todo el mundo. La masificación y la búsqueda de notoriedad en las redes sociales ocasionan a veces graves impactos que incluso acaban con la vida salvaje

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“El turismo masivo y la creciente obsesión por parte de turistas de todo el mundo por sacarse selfis con especies salvajes se está convirtiendo en un problema cada vez más importante, tanto por el bienestar de los animales como para la conservación”. Giovanni Constantini, de la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) resume el impacto sobre la fauna que ocasiona la moda de realizar autofotos y transmitir al instante por redes sociales las experiencias turísticas. Un estudio científico reciente sobre los osos pardos en Estados Unidos y otro de hace tres años sobre los peces raya en las Islas Caimán demuestran cómo el afán del ser humano por avistar, y hasta tocar animales, influye negativamente en el comportamiento de estos.

El primer estudio se realizo por un equipo con sede principalmente en Alaska (en este estado habita el 95% de la población de osos pardos de Estados Unidos) y liderado por Jennifer K. Fortin, del Alaska Science Center Anchorage, recoge y procesa investigaciones sobre el uso recreativo en áreas de osos pardos. La conclusión destaca que la presión del turismo de observación obliga en ocasiones a los plantígrados a realizar continuos desplazamientos que interfieren en su dieta y ocasionan un excesivo consumo de energía. Sugieren que se debe mejorar la gestión en zonas especialmente conflictivas, como las más cercanas a la costa, donde concurre un mayor número de turistas.

Realizándose el segundo en el año 2013, corresponde a las universidades de Nova Southeastern (Florida) y Rhode Island y tiene como epicentro la colonia de peces raya de los bancos de arena de Stingray City (literalmente ciudad de las manta rayas), en las Islas Caimán. Basta con echar un vistazo a una pagina web de promoción de este foco de atracción turística del Caribe para comprobar la desmedida interacción entre bañistas y peces rayas. El trabajo de investigación constata que la acción de alimentar, hacerse fotos, coger y nadar con las rayas altera gravemente su comportamiento en comparación con otras poblaciones salvajes. No confirman que repercuta en la disminución de la población, pero sí que, entre otras alteraciones, algunos individuos se vuelven más agresivos con sus congéneres.

No obstante, algunos expertos puntualizan que “la principal amenaza para el lobo ibérico y otras especies en España no es el turismo, ni de lejos”, y exponen la destrucción del hábitat y la caza como elementos claves. Así lo expresa Fernando Palacios, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN)

Fuente: El País

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