Editorial La Prensa: La tragedia de los miskitos

La crisis global que sufre el país desde el estallido social de abril del año pasado, ha mantenido ocultos problemas específicos muy importantes que sufren sectores de la población nicaragüense.
Entre esos problemas hay que destacar el que sufre la población miskita en el Caribe, amenazada con el exterminio por la invasión agresiva de colonos procedentes de otras partes del país. Así lo ha denunciado el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) en un informe presentado la semana pasada en Costa Rica.

Cabe señalar que el Cejil es una organización no gubernamental sin fines de lucro integrada por destacados defensores de los derechos humanos de América Latina y el Caribe. Ellos trabajan, según dicen en su propia presentación, “para reducir la desigualdad, la discriminación y la violencia mediante el fortalecimiento de las democracias, la promoción y protección de los derechos, y la lucha contra la impunidad que es rampante en la región”.

Cejil denuncia en su informe que por la invasión de los colonos hasta doce comunidades miskitas nicaragüenses corren el riesgo de desaparecer, ante la indiferencia cómplice del Estado o mejor dicho de quienes detentan el poder estatal y gubernamental.

El informe, titulado Resistencia miskitu: una lucha por el territorio y la vida, señala que “los colonos roban las propiedades de los indígenas a pesar de que sus dueños tienen los títulos, también los amenazan de muerte y les exigen que dejen de trabajar en sus parcelas”. Agrega que numerosas personas de la etnia miskita han sido asesinadas por los colonos, “que se benefician de la apropiación de los territorios para la explotación minera, forestal, monocultivos y ganadería. Esto apunta a que los indígenas enfrenten una carencia alimentaria, desnutrición, afectación a la salud materna, falta de acceso a la educación y falta de medios básicos para sostener una vida digna”.

Lo cierto es que de una u otra manera todos los gobiernos han causado daño al pueblo miskito, o no se han preocupado seriamente por protegerlos y asegurar sus derechos. Sin embargo, los que más se han ensañado con ellos han sido los regímenes sandinistas, tanto el de los años ochenta a cargo de los nueve comandantes de la revolución, como el de ahora que lideran Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Cabe recordar que la principal agresión que sufrió la población miskita en los años ochenta fue la que llevó a cabo la dictadura sandinista por medio de la Navidad Roja, como se llamó a la operación militar para desalojarlos masivamente de sus tierras en la ribera del Río Coco, y trasladarlos hacia el interior del país, donde fueron reubicados en un lugar que de manera sarcástica fue llamado Tasba Pri, que en la lengua miskita significa Tierra Libre.

Ahora los miskitos están siendo obligados a dejar sus tierras ancestrales y amenazados con un lento exterminio, como denuncia el Cejil. Solo la recuperación de la democracia en Nicaragua podría reivindicar la dignidad y los derechos del pueblo miskito. Esperamos que así sea.

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