Editorial La Prensa: Las noticias malas y buenas

UNAB

Para quienes ven la situación de Nicaragua con los anteojos de la duda y el pesimismo, aquí solo hay malas noticias.

En realidad, desde el estallido social de abril del año pasado, las malas noticias sobre la represión sangrienta de la dictadura, el desplome de la economía nacional y popular, la persecución y asedio policial, etc., han sido predominantes en el ámbito informativo.

También ha sido una mala noticia, sin duda, que el régimen de Ortega cancelara las negociaciones políticas con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, agravando de esa manera la crisis sociopolítica y exponiéndose a nuevas y más drásticas sanciones internacionales que de manera directa o indirecta podrían afectar a toda la población y empeorar su crítica situación económica y social.

Igualmente fuera del ámbito político hay bastantes malas noticias. Sobre todo hay que destacar el incremento de la delincuencia común y en particular de los femicidios, así como las epidemias como el dengue que golpea a personas de todas las clases sociales, pero en particular a las más pobres. Estas son noticias muy malas para la población que necesariamente predominan en los medios de comunicación social.

El aumento de la criminalidad es comprensible, siendo que los órganos de seguridad pública y de justicia están consagrados de tiempo completo a la represión y la venganza política de la dictadura. Y se entiende que haya más daño de las enfermedades si la dictadura asigna más recursos a la represión y en los centros de salud pública se niega la atención a quienes han participado —o son sospechosos de haberlo hecho— en las protestas sociales y políticas.

Pero la verdad es que no solo malas noticias ocurren en Nicaragua. También hay buenas noticias y la más importante es que la gente no se ha doblegado ante la dictadura; que a pesar de la sistemática y brutal represión gubernamental los ciudadanos mantienen sus demandas democráticas, siguen levantando la bandera de lucha azul y blanco y manifestando de diversas maneras su repudio a la dictadura y su decisión de recuperar la libertad y la democracia para todos.

Es una gran noticia que los ciudadanos aprovechen cualquier posibilidad y ocasión para protestar, siempre de manera cívica y pacífica que es el camino que de manera espontánea pero con sabiduría han escogido los ciudadanos autoconvocados y organizados para enfrentar a la dictadura, hasta llegar a vencerla.

En el mismo sentido es una buena noticia que en el seno de la oposición y en las redes sociales haya una permanente discusión democrática sobre las tácticas y la estrategia de la lucha, y sobre la nueva Nicaragua que habrá que construir sobre los escombros de la dictadura. Todo está en discusión, pero sin quitar la mirada del horizonte de libertad y democracia, de elecciones libres, rendición de cuentas y alternabilidad en el poder. Es que la libertad de expresión hay que practicarla también y ante todo en los espacios de la misma oposición.

Y no cabe duda de que la mejor noticia es que la gente tiene fe y esperanza, certeza y convicción, en que Nicaragua volverá a ser —o será por fin— una república democrática.

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