Una franquicia de supermercados se vio involucrada en un escándalo tras la agresión hacia una clienta ocurrida recientemente.
A través de un vídeo la ciudadana agredida evidenció el abuso del personal del supermercado, incluido el guarda de seguridad en su contra.
Horas más tarde, la cadena de supermercados emitió una postura que generó más críticas hacia la empresa.
Con una tibia disculpa, no a la afectada sino que al resto de los
clientes, pretenden soslayar lo que en verdad hicieron que fue llamar a
la Policía y bajo presión hicieron firmar un documento de mediación en la DIRAC a la señora donde la obligan a asumir que no volverá a llegar a los PALI y establecimientos de Wallmart.
Repito Wallmart le debe una disculpa pública a la ciudadana Evarista
Carolina Cárcamo Romero. Ya que Ana Haydeé Morales Bustos, funcionaria
de este consorcio maltrató a la cliente a como se aprecia en el video y
además en nombre de Wallmart le exige en el documento que no se acerque a dichos locales que son propiedad del consorcio y no de la funcionaria.
Para nosotros está claro cuál ha sido el triste papel de Wallmart y de la funcionaria Morales.
No basta con lamentar el “lamentable incidente” o “hecho aislado” entre
una cliente y una de sus “asociadas”, cuando lo que se observa es que
está última agrede verbal y físicamente a la razón de ser de un negocio:
El cliente que es el que paga.
Cabía el despido inmediato.