Editorial La Prensa: La reserva moral de Nicaragua

Granada,marcha,
Foto/Artículo 66

Monseñor Silvio Báez dijo de los estudiantes que detonaron el estallido social y la protesta nacional contra la dictadura, el 18 de abril de 2018, que ellos son “la reserva moral de este país”.

El obispo Báez hizo esa declaración el 21 de abril del año pasado, al recibir en la Catedral de Managua a un nutrido grupo de estudiantes en el cuarto día de las protestas sociales y políticas que han cambiado para siempre la faz y la historia de Nicaragua. Báez agradeció a los estudiantes por haber “despertado a esta nación”, los animó a “no cesar en sus protestas por una causa justa” y les aconsejó que no “se dejen llevar por ideologías políticas”.

Por supuesto que monseñor Báez no se refería a todos los estudiantes, mucho menos a los de la Juventud Sandinista que son fuerza de choque de la dictadura, sino a los que salieron a la calle a protestar primero por la irresponsabilidad gubernamental ante la degradación del medioambiente; luego en defensa de los pensionados del Seguro Social a quienes les han cercenado sus pensiones y beneficios; y finalmente para exigir la renuncia de los dictadores cuando estos desataron la horrorosa represión en la que inclusive se cometieron crímenes de lesa humanidad.

Estos estudiantes le han cumplido a monseñor Báez y a Nicaragua. Ellos siguen luchando sin cansancio ni temor por la causa justa de la libertad y la democracia, no se han dejado engatusar por ideologías políticas partidistas y siguen levantando en alto la Bandera Nacional azul y blanco que cobija y anima a todos los nicaragüenses.

Los estudiantes que encabezan a la ciudadanía consciente y digna en la lucha por la restauración de la democracia y la justicia, convocaron para este jueves 25 julio a una manifestación pacífica en la simbólica avenida de Managua que va de Galerías a la colonia Centroamérica, para conmemorar el Día Nacional de los Estudiantes y plantear en la calle las reivindicaciones estudiantiles.

Como era de esperarse, la Policía Orteguista prohibió la marcha oficialmente y criminalizó a los estudiantes. A pesar de que la manifestación pacífica pública es un derecho constitucional, la autoridad policial orteguista impide su ejercicio arbitrariamente calificando como un crimen el ejercicio de los derechos políticos y desplegando una gran fuerza represiva. La dictadura sabe que la gente volvería a llenar las calles exigiendo el fin de la dictadura, y lo teme.

Algunos se preguntan qué sentido tiene pedir autorización para las marchas si de antemano se sabe que no la van a otorgar. Pero la verdad es que sí tiene sentido apelar a la ley y el derecho. Si el camino escogido para poner fin a la dictadura y restaurar la democracia es la lucha cívica y pacífica, entonces hay que insistir en ella a pesar de los obstáculos, las dificultades y la represión, hasta alcanzar la victoria.

Si por las derrotas que sufrieron durante 15 años los sandinistas hubieran desistido de la lucha armada que eligieron para derrocar al somocismo, jamás hubieran tomado el poder.

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