Estudiante Justina Orozco fue detenida y drogada por la policía

El delito de la joven Justina Orozco de 19 años fue levantar una bandera azul y blanco y gritar libertad para los presos políticos. La acción ocurre en el sector de Rubenia donde fue detenida casi de inmediato por la policía.

La estudiante fue golpeada y colocada boca abajo en la tina de una patrulla para evitar que la ciudadanía que transitaba por el lugar tomara evidencia en fotos o vídeos de la arbitrariedad policial.

«Me ponen el pie en la cabeza y me apuntan con el AK el otro oficial, fui trasladada al distrito 7 donde me meten por la parte trasera. Me bajan y me dicen agarra tu bandera ya que andabas con ella de arriba para abajo», relató la joven.

Continuó diciendo que salieron varios guardias y se mofaban de ella pidiéndole fotografías junto a la bandera de la patria. «Pasaron diciéndome hija de la gran tal, que por tu culpa estamos así», agrega.

Detalla que una oficial le preguntó a otra: «¿ya le reventaste las tapas (boca) a esta perra?». A lo que la otra respondió: No, pero todavía falta.

La pusieron contra la pared, la revisaron, la voltearon y le golpearon el abdomen y las piernas hasta hacerla caer al piso, denuncia la víctima.

Conoció El Chipote

Justina logró identificar su recorrido hacia las nuevas instalaciones del Chipote, donde fue nuevamente interrogada por un oficial uniformado y por un hombre de civil que decía ser policía.

«Las preguntas frecuentes son: ¿Quién te paga?, ¿Cuánto te pagaron?, ¿Quienes tienen los dólares?, ¿Quienes son tus líderes? y esa sarta de preguntas», precisó Orozco.

La joven tuvo la oportunidad de ver y escuchar a algunos presos políticos que aun permanecen en la Dirección de Auxilio Judicial. Asegura que la desnudaron y luego fue llevada a una celda.

«Cuando me abren la puerta, (las presas) empiezan a sacudir donde voy a estar y me empiezan a ofrecer avena, gaseosa, fueron muy solidarias y comienzan a sobarme porque yo estaba inflamada para ese entonces», relata Orozco.

Siguen firmes

La estudiante afirmó que los presos políticos continúan firmes en la lucha por una mejor Nicaragua. «Ellas están super fuertes allá adentro y todos los días en la mañana empiezan a cantar, siempre protestan muy fuertes y se escuchan todos los gritos».

«A mi el día que me dicen que voy libre, me sacan y me meten a la celda preventiva. Yo voy medio mariadita y no había podido dormir pero a mi me duermen», narró.

 

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