Editorial La Prensa: Un Magazine para la historia

En su último número de 2018, la revista Magazine, de LA PRENSA, presenta una edición especial titulada Los muertos de la crisis.

Esta edición de Magazine contiene una galería de fotos de las personas fallecidas durante la represión de las protestas pacíficas y la rebelión ciudadana de abril y meses siguientes, que desató el régimen de Daniel Ortega para aplastar la rebeldía popular y restablecer el “orden” y la “paz” dictatorial.

Lamentablemente no ha sido posible poner las fotos de todas las personas que murieron en esos acontecimientos que han cambiado la historia de Nicaragua. Como explica el director de Magazine, Fabián Medina, “puede que no estén todos los que son y hasta es probable que no sean todos los que están. Hay mucho miedo y cifra confusa aún”. Pero los que están —precisa Medina— son los que “aparecen en las diferentes listas y la información que exponemos es la que pudimos conseguir por diferentes vías…”

Señala Fabián Medina que esta publicación de Magazine es “para no olvidar. Porque lo tenemos prohibido”. Y subraya la necesidad de “establecer un registro para la historia de estos meses duros. Darles rostro a las estadísticas” de las bajas mortales durante las protestas pacíficas, la rebelión ciudadana y la represión armada de la dictadura.

La publicación especial de Magazine está en consonancia con la reflexión de monseñor Silvio Báez, de que “no hay que olvidar”, que “tenemos que cultivar la memoria histórica con espíritu crítico”. No hay que olvidar, expresó el obispo del pueblo en la homilía de la misa que ofició el domingo 21 de octubre en la parroquia San Francisco, de Managua, “para que las formas caudillistas, autoritarias y criminales de ejercer el poder, que se han dado en nuestra patria, sean eliminadas para siempre”.

No hay que olvidar, agregamos nosotros —y en esa dirección va la publicación de la revista Magazine que comentamos—ultima, los nombres, los rostros y las vidas truncadas de todos los que murieron en los acontecimientos que desencadenó la represión del 18 de abril.

Nada de lo que ha ocurrido en Nicaragua en estos meses y nadie de los que han dado su vida —no solo los del bando patriótico y democrático azul y blanco, sino también de los policías y fuerzas de choque armadas a quienes se les mandó a reprimir para defender y salvar a la dictadura—, debe ser jamás olvidado.

El recuerdo de los caídos es indispensable para establecer la verdad en la historia. “Una verdad que —como dijo monseñor Báez— nos haga capaces de establecer procesos de justicia donde queden claras las responsabilidades delincuenciales. Una memoria histórica que sea lucidez, para no volver a permitir que tales experiencias, que han provocado la muerte de tantos inocentes y han sumido al país en situaciones de empobrecimiento a todo nivel, se vuelvan a repetir”.