Un año de la peor tragedia marítima argentina

Reuters (ARCHIVO)

Hoy se cumple un año de la peor tragedia marítima argentina en tiempos de paz y sigue sin haber novedades concretas sobre el paradero del submarino ARA San Juan, con 44 tripulantes a bordo, que desapareció cuando iba de Ushuaia a Mar del Plata. Y no hay indicios para encontrar el buque, una de las principales armas de guerra del país.

El primer aniversario coincide con una mala noticia: vence el plazo contractual de 60 días y Ocean Infinity, la empresa contratada por el Ministerio de Defensa, dejará de buscar la nave de la Armada.

La mayoría de los familiares estará en la Base Naval de Mar del Plata, donde habrá un homenaje a los tripulantes desaparecidos. En un principio estaba previsto que participen el presidente Mauricio Macri y el ministro Aguad. Una dura carta de los familiares hacia el presidente argentino, abrió especulaciones sobre su presencia en el acto.

“Al Presidente le vamos a pedir una audiencia”, señaló Daniel Polo, padre del submarinista Daniel Alejandro Polo. Macri se entrevistó dos veces con los familiares.

Zozobra que no cesa

Los familiares fueron pasando de la confianza a la angustia, de la esperanza a la desazón. Quince días después de la última señal del submarino, la Armada (Marina de guerra) dejó de buscar sobrevivientes.

Los familiares critican a la Armada por sospechas de que ocultó información y lo que consideran «falta de acompañamiento» del gobierno de Mauricio Macri.

La inversión para las tareas de búsqueda alcanza 920 millones de pesos (25,5 millones de dólares) informó el martes ante el parlamento Graciela Villata, alta funcionaria del ministerio de Defensa.

La presión de las familias, que juntaron fondos y acamparon 52 días en la Plaza de Mayo, frente a la sede de la Presidencia en Buenos Aires, empujó la contratación de la empresa estadounidense Ocean Infinity para retomar el rastreo.

El buque zarpó el 7 de septiembre con cuatro familiares a bordo, pero sin resultados. Esta semana anunció la suspensión del operativo hasta febrero.

Pero la jueza a cargo de la causa, Martha Yáñez, de Caleta Olivia, ordenó que antes de regresar a tierra se inspeccione una zona más alejada por donde un buque rastreador había percibido ruidos que podrían ser compatibles con golpes de casco.

¿Milagro?

Algunas madres aún se ilusionan con que el submarino haya tenido otro destino que el fondo del mar y que los 44 tripulantes estén vivos.

«Se cumple el año y vamos a estar ahí esperando que vuelva. Sería un milagro inmenso si por ahí asomara el submarino y los viéramos regresar porque, la verdad, nadie sabe qué pasó», confía Zulma Sandoval, 56 años, madre del suboficial segundo Celso Vallejos, de 39.

Lejos de su casa en Santiago del Estero, Lourdes Melián, de 21 años, hermana del cabo principal David Melián (32), sigue junto con otros familiares en Mar del Plata, pero desesperanzada.

«Siento que mi hermano ya no está. Prefiero eso que pensar que sigue por ahí o que están secuestrados», afirma entre lágrimas en la base naval.

Hipótesis

Una explosión submarina fue registrada por un organismo nuclear en la zona unas tres horas después de la última comunicación, cuando el capitán de la nave había reportado la superación de una falla en el sistema de baterías, por el ingreso de agua por el snorkel.

La jueza, que tomó testimonio a 70 personas, no citó a indagatorias. Dijo que el mantenimiento «por razones presupuestarias no estaba a norma» pero que aún «no tiene un panorama cerrado» sobre lo ocurrido.

Fuente: AFP/ Telemadrid/

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