Las verdades con las que se encontró Daniel Ortega en el díalogo

El caudillo sandinista Daniel Ortega tuvo que escuchar las verdades que la representación de estudiantes le dijo en su cara.

Lesther Alemán, vestido de negro y con una bandera azul y blanco en su cuello asaltó la palabra de Ortega y le exigió que ordenara la detención de la represión.

«Le pedimos ahorita mismo que ordene el cese de ataques, represión y asesinatos de esas fuerzas paramilitares y de sus turbas adeptas al gobierno», expuso el joven.

Al igual que Alemán, el analista político Carlos Tunnerman encaró a Ortega y le manifestó que «su discurso ha sido decepcionante».

«Es el pueblo de Nicaragua el que convoca y le pide que aquí mismo ordene cesar la represión, que saque a los policías de sus cuarteles y que desarme a las fuerzas de choque», le expresó Tünnermann.

Es una revolución civil

En tanto el obispo Abelardo Mata, de la diócesis de Estelí, resaltó que el cese a la represión no era una petición sino una exigencia de la Conferencia Episcopal.

«No podemos seguir así, no es una simple petición, es una exigencia la que pide la conferencia que la Policía se retire a sus cuarteles», refirió Mata.

«Ha comenzado una revolución no armada, aquí no esta ejércitos contra ejércitos, es una población que esta manifestando todo lo que hace muchos años como obispos venimos recogiendo y que tuvimos la oportunidad de presentárselo el 21 de mayo de 2014», agregó el obispo.

Indicó que «no es a fuerza de presión de balas de goma y balas de plomo, ni con fuerzas paramiliatres» que se desmonta una revolución ciudadana.

Lo que dijo Ortega

El cuestionado mandatario nicaragüense respondió que el gobierno es el primer interesado «en que se haga justicia y por eso invitamos a la CIDH».

«Somos los primeros porque tiene que haber justicia para todos, para estudiantes de una afiliación política, para estudiantes de otra afiliación política, para policías, para trabajadores de diferentes organizaciones políticas o religiosas, para todos ellos tiene que haber justicia, la justicia no es solamente para unos, no es que solamente de un lado vamos a ver los muertos, los muertos están de todos lados», manfiestó el caudillo Ortega.

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