Alta Comisionada de la ONU rechaza ley de autoamnistía orteguista

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresó su preocupación ante la posible adopción de una amplia ley de amnistía que podría impedir el procesamiento de personas potencialmente responsables de graves violaciones de derechos humanos cometidas durante el contexto de las protestas contra el Gobierno de Nicaragua, que se iniciaron en abril de 2018.

“El monitoreo de derechos humanos realizado por mi Oficina y los mecanismos regionales han expuesto las graves violaciones y abusos cometidos desde abril de 2018 en Nicaragua, en particular el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía que, en algunos casos, resultó en ejecuciones extrajudiciales; desapariciones forzadas, casos de tortura y violencia sexual, y detenciones arbitrarias o ilegales generalizadas, ocasionalmente cometidas por elementos armados progubernamentales con la aquiescencia de las autoridades'”, señaló Bachelet.

“El Gobierno tiene el deber de garantizar la rendición de cuentas y la justicia para las víctimas” añadió la Alta Comisionada.

Conforme a la información disponible, solo se ha dictado una sentencia contra un elemento armado progubernamental y no se ha abierto ninguna investigación a miembros de las fuerzas de seguridad en relación con estos informes sobre violaciones de derechos humanos.

“Las amnistías por graves violaciones de derechos humanos están prohibidas por el derecho internacional. Estas generan impunidad, lo que puede llevar a más violaciones”, subrayó Bachelet.

La Alta Comisionada también se mostró preocupada por la adopción, el 29 de mayo, de la ley sobre la atención integral a las víctimas. La misma fue aprobada en menos de 48 horas, sin haber consultado a la sociedad civil o a las organizaciones de víctimas.

La Ley no establece medidas de reparación adecuadas y proporcionadas, incluidas las indemnizaciones y las garantías de no repetición.

“Los nicaragüenses tienen derecho a la verdad, la justicia y la reparación. También se les debe garantizar que un uso excesivo de la fuerza similar al ocurrido no se pueda repetir y que se respetarán sus derechos fundamentales a las libertades de expresión y reunión pacífica. Se necesita un proceso inclusivo de diálogo para abordar las demandas de la gente y trazar el camino a seguir “, dijo Bachelet.

La Alta Comisionada reiteró la voluntad de su Oficina de asesorar y asistir al Gobierno de Nicaragua a fortalecer el estado de derecho y sus instituciones de justicia, asegurando que se respeten los derechos de todas las víctimas de violaciones de derechos humanos durante la crisis, y que se reanude la cooperación general con la Oficina, según lo solicitado por el Consejo de Derechos Humanos en marzo de este año.

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