Obama defiende la unidad en conmemoración del 11-S

Barack Obama,11-S,
Reuters

Quince años después de los peores atentados que haya sufrido Estados Unidos, la amenaza terrorista ha evolucionado, pero Barack Obama defendió este domingo que la respuesta del país debe seguir siendo la misma: firme y, sobre todo, unida. En su última ceremonia de conmemoración del 11-S como presidente, Obama recalcó un mensaje para el próximo inquilino en la Casa Blanca y para todo el país: la diversidad es la esencia de EEUU y lo que lo hace más fuerte, no lo que lo divide.

“Sabemos que nuestra diversidad, el mosaico que compone nuestra herencia, no es una debilidad, sino que es y siempre será una de nuestras mayores fortalezas”, dijo Obama en una ceremonia celebrada en el Pentágono, uno de los lugares atacados hace 15 años y donde fallecieron 184 de las casi 3.000 víctimas del 11-S.

“Esa es la América que fue atacada esa mañana de septiembre. Esa es la América a la que debemos permanecer fieles”, subrayó.

La amenaza terrorista ha “evolucionado” en estos 15 años. La fuerte respuesta ante el 11-S ha hecho que los terroristas apuesten ahora por ataques a menor escala como los perpetrados en los últimos años contra la maratón de Boston, en San Bernardino o contra un club nocturno en Orlando este mismo verano, recordó Obama. Las organizaciones terroristas como Al Qaeda o el Estado Islámico (ISIS) “saben que nunca podrán derrotar a una nación tan fuerte como EE UU”, sostuvo el mandatario. Y es por eso por lo que basan su estrategia en “intentar aterrorizarnos con la esperanza de poder provocar el suficiente miedo para que nos volvamos los unos contra los otros, que cambiemos lo que somos o cómo vivimos”.

De ahí la importancia, ante esta “ideología del odio”, de “reafirmar nuestro carácter como nación, como gente procedente de todas las partes del mundo, de cada color, de cada religión y de ascendencia diferente”.

Que Obama dedicara buena parte de los casi diez minutos de discurso a defender la unidad del país y el respeto a la diversidad no es casualidad en un Estados Unidos sumido en una dura campaña electoral en la que se han escuchado mensajes abiertamente xenófobos y racistas en boca de

uno de los candidatos.

Fuente: El País