Departamento de Justicia cierra la investigación a Clinton por los correos

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La fiscal general de Estados Unidos anunció este miércoles que el Departamento de Justicia ha cerrado la investigación pendiente sobre el uso de un servidor de correo personal por parte de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado. Loretta Lynch había adelantado la semana pasada que acataría las recomendaciones del FBI, cuyo director anunció ayer que no había encontrado pruebas para imputar a la candidata demócrata.

“He recibido y aceptado su recomendación unánime de cerrar la investigación de más de un año y que no se presenten cargos contra ninguna persona que hubiera sido objeto de nuestras indagaciones”, declaro Lynch. La fiscal general comunicó su decisión tras reunirse personalmente con James Comey, director del FBI, que este mismo jueves comparecerá ante el Congreso para compartir los detalles de la investigación a los legisladores.

Clinton ha evitado así verse imputada en plena campaña, salvando un obstáculo que probablemente hubiera cerrado sus opciones de llegar a la Casa Blanca. Sin embargo, los argumentos presentados este martes por el director del FBI son munición para el Partido Republicano y su candidato, Donald Trump, de cara a las elecciones presidenciales de noviembre.

Desde el inicio de la campaña, la demócrata Clinton se ha presentado como la candidata mejor preparada y cuyo juicio puede defender mejor los intereses de los estadounidenses. Ayer el responsable de la investigación por su uso de un correo personal al frente del Departamento de Estado dibujó, sin embargo, un perfil distinto al afirmar que había sido “extremadamente descuidada”.

“Miren qué criterio tuvo con estos emails, miren qué criterio, su criterio es horrible”, dijo Trump este martes tras conocer la decisión del FBI. “Estamos hablando de la seguridad de los ciudadanos. Las leyes son claras. La estupidez no justifica tu inocencia”.

“Aunque necesitamos más información sobre cómo ha llegado el FBI a esta conclusión, los estadounidenses van a rechazar esta tendencia de deshonestidad”, afirmó el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, en referencia a las elecciones de noviembre.

La ex secretaria de Estado y candidata demócrata, según el Comité Nacional Republicano, lleva más de un año “mirando a las cámaras y mintiendo deliberadamente a los estadounidenses”.

Las declaraciones de James Comey, responsable de la agencia federal, reforzaron en apenas 15 minutos todos esos alegatos, pusieron en duda la franqueza de Clinton y cuestionaron la defensa que ha hecho hasta ahora de que tiene mejor criterio que su rival. Estos son los argumentos que ha defendido la demócrata hasta ahora y lo que respondió el director del FBI.

Clinton: “Nada de lo que yo envié y recibí estaba marcado como clasificado en ese momento”

El FBI encontró 110 emails en 52 conversaciones alojadas en el servidor personal de la ex secretaria de Estado que contenían información clasificada en ese momento. En palabras de Comey: “cualquiera en el puesto de la secretaria o del personal del Gobierno con quienes mantenía correspondencia sobre estos asuntos debería haber sabido que un sistema desprotegido no es el lugar para tener esa conversación”.

Clinton: “Me tomo el material clasificado muy, muy en serio y hemos seguido todas las reglas”

El director de la agencia federal declaró que, aunque carecen de pruebas de que Clinton o sus asesores actuaron deliberadamente con la intención de incumplir las reglas, “hay evidencia de que fueron extremadamente descuidados en el manejo de información muy sensible y altamente clasificada”.

Clinton ha defendido durante este tiempo que entregó todos los correos de su servidorEl FBI, sin embargo, defendió este martes que encontró “varios miles” al rastrear las cuentas. Tres de ellos tenían información que debía haber sido protegida. “Solo había una cantidad mínima de correos que contenían información clasificada y estaban marcados como tal. Pero incluso si esa información no está detallada en un email, las personas implicadas saben, o deberían saber, que el contenido está clasificado y que como tal están obligados a protegerlo”.

Este jueves, Comey comparecerá ante una comisión de la Cámara de Representantes para explicar las conclusiones de su investigación, lo que puede alargar aún más la sombra del caso sobre la campaña de la candidata demócrata. Las dudas sobre su honestidad, sin embargo, ya habían calado en el electorado antes de que hablara Comey.

Una encuesta del diario Wall Street Journal encontró el mes pasado que el 69% de los votantes considera que las acusaciones de que la candidata no es honesta “son suficientemente serias como para preocuparse”. Clinton ha reconocido que tiene “trabajo que hacer” en este sentido. “La confianza es algo que debe ganarse”, dijo en Chicago la semana pasada.

Este mismo martes, horas después de conocer la decisión del FBI, Clinton preguntaba a los asistentes a uno de sus mítines sobre Trump. “¿Pueden imaginárselo sentado en el Despacho Oval la próxima vez que nos enfrentemos a una crisis?”, afirmó junto al presidente Obama, que iniciaba ese mismo día su participación en la campaña demócrata.

Trump tiene argumentos contra Clinton en las palabras empleadas por el director del FBI, pero ha elegido atacar a la agencia —“El sistema está trucado” y “es muy, muy injusto”, dijo en dos mensajes Twitter—, a la justicia estadounidense y al director de la agencia federal que desde hace más de un año investiga a la candidata, en vez de a ésta.

Las declaraciones de Comey contienen además frases suficientes para alimentar varios anuncios de campaña contra Clinton, aunque Trump parece preferir Twitter como plataforma para lanzar sus ataques. Según el Center for Public Integrity, la campaña republicana no ha contratado aún espacios publicitarios en televisión desde que Trump logró los delegados necesarios para su nominación.