Brasil seguirá en profunda recesión, asegura el Fondo Monetario Internacional

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El desempeño desastroso de la economía en Brasil en 2015 se repetirá en 2016, confirmando dos años seguidos de profunda recesión, según el informe Perspectivas Económicas divulgado este miércoles por el Fondo Monetario Internacional (FMI). La proyección del Fondo es de una caída del 3,8% del Producto Interior Bruto en 2016, el mismo resultado del año pasado, cuando al menos 1,5 millones de brasileños perdieron sus empleos, y corrige, para peor, las previsiones que hizo hace apenas tres meses, cuando proyectó una caída del PIB del 3,5%.

El FMI apunta como causas de la crisis brasileña, bautizada como la “peor recesión del siglo” a factores macroeconómicos y problemas políticos. “La actividad económica se contrae ante la escasa confianza de las empresas y consumidores, del elevado nivel de incertidumbre acerca de la política interna, así como de la debilidad de los precios de exportaciones y del endurecimiento de las condiciones financieras y la escasa competitividad”, describe el informe.

El cuadro descrito por el FMI deja claro por qué buena parte de los brasileños, en especial los sectores económicos, apoyan el proceso de destitución (impeachment) de la presidenta Dilma Rousseff, que está en curso. El Senado brasileño puede apartar a la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT) alrededor del día 11 de mayo por un período máximo de 180 días hasta que los senadores concluyan el proceso en su contra, basado en maniobras fiscales durante su gestión.

Aunque el informe del FMI muestre que Brasil sufrió, como otros países vecinos, por la desaceleración de la China, la caída de los precios de materias primas y la volatilidad cambiaria, hay al menos un indicador que apunta a errores internos. La deuda pública brasileña actual, del 73,7% del PIB (dato de 2015) es la mayor del continente sudamericano, superando la de Venezuela (48,8% del PIB) o la de Argentina (56,5%), hasta poco tiempo atrás vistos como patitos feos de la región en este tipo de marcadores. Este descontrol de los gastos públicos marcó el primer mandato de Dilma Rousseff, algo que quedó más claro tras su reelección en 2014. La deuda bruta en el inicio de 2011, cuando estrenó la presidencia, rondaba el 54% del PIB. La continua concesión de exenciones fiscales a las empresas para evitar el desempleo sus primeros años en el poder fue comprometiendo la recaudación del Gobierno, lo que contribuyó para aumentar el nivel de endeudamiento de Brasil.

Al final del primer mandato y en el inicio del actual, Rousseff recurrió a maniobras para cerrar las cuentas, a la vez que alteró varias veces las metas fiscales (economía para pago de deudas) con las cuales se había comprometido. Para equilibrar las cuentas, intentó aprobar un ajuste fiscal junto al Congreso en medio de un pulso con los parlamentarios desde que empezó 2015. “El deterioro fiscal y la dinámica de la deuda pública incidieron en la caída de confianza, especialmente porque las metas de ajuste fiscal formuladas en el inicio de 2015 se redujeron varias veces, lo que generó un aumento de los tipos de interés en el mercado”, describe el informe del FMI.

Fuente: El País