Expertos señalan posibles motivos de la no aprobación de resolución sobre crisis venezolana

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En la reunión de cancilleres de la OEA, 20 países votaron a favor de una resolución que habría exigido al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que detenga su plan de realizar una asamblea constituyente para abolir la Constitución actual. La resolución también pedía reconocer los derechos de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, y permitir un “grupo de países amigos” para mediar en la crisis venezolana, que ya ha resultado en 75 muertos en las últimas semanas.

Sin embargo, la resolución no fue aprobada porque San Vicente y las Granadinas, Dominica y San Cristóbal y Nieves –junto con los aliados venezolanos tradicionales Nicaragua y Bolivia– votaron en contra. Y otros países del Caribe como Haití, la República Dominicana, Granada, Trinidad y Tobago y Antigua y Barbuda se abstuvieron, lo que de hecho mató la resolución, que requeriría una mayoría de 23 votos para convertirse en obligatoria.

Una explicación es que la resolución de la OEA no logró 23 votos por la ineptitud, o la falta de interés, del gobierno de Trump. El Secretario de Estado Rex Tillerson no asistió a la reunión de cancilleres de la OEA en Cancún, como tampoco lo hizo a una reunión anterior el 31 de mayo en Washington, señala el periodista y columnista del Nuevo Herald, Andrés Openheimer.

Otra explicación posible es que los países del Caribe se alinearon con el régimen de Venezuela porque reciben subsidios petroleros bajo el plan Petrocaribe, de Venezuela, o tienen grandes deudas con el mismo. Pero los subsidios petroleros de Petrocaribe al Caribe han disminuido enormemente en los últimos años por la crisis económica de Venezuela, dicen los expertos.

Es ridículo que el sistema de votación de la OEA permita a unas minúsculas islas del Caribe dominar la agenda de la organización. Por supuesto que cada país tiene derecho a un voto, pero la OEA debería tener un Consejo de Seguridad, como las Naciones Unidas, donde los países más grandes pueden emitir resoluciones sobre los temas más urgentes, expresa Andrés Openheimer, columnista de El Nuevo Herald.