Inmigrantes centroamericanos temen perder TPS

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Las propuestas restrictivas sobre migración legal e ilegal que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca han causado señales evidentes de temor entre los salvadoreños, 86.000 hondureños y 5.000 nicaragüenses que viven legalmente en Estados Unidos gracias a un estatus migratorio temporal conocido por sus siglas en inglés TPS. Washington otorga el TPS a ciudadanos de países que sufrieron desastres naturales. Nicaragua y Honduras recibieron la designación en 1999 tras la destrucción causada por el huracán Mitch, y El Salvador ingresó a la lista en 2001 tras una secuencia de terremotos.

La preocupación por perder este beneficio creció recientemente porque el gobierno estadounidense hizo una modificación para el caso de los haitianos: el 22 de mayo se anunció que el TPS se renovaría por seis meses, y no los 18 meses habituales, a los 58.000 haitianos que el país cobija desde el terremoto de 2010.

En cuanto a los centroamericanos, el Departamento de Seguridad Nacional dijo que el secretario John Kelly revisaría las condiciones y consultaría con las agencias correspondientes las fechas de expiración del año entrante. “Cada país se considera de manera individual, caso por caso”, aclaró en un comunicado.

Los críticos del beneficio argumentan que la renovación automática de éste ha propiciado la violación del espíritu de un programa que nació para ayudar a la gente que tuvo que dejar Centroamérica en el pasado debido a guerras civiles y más tarde a causa de desastres naturales.

Los gobiernos de El Salvador, Nicaragua y Honduras han alegado durante años que no están listos para captar repentinamente a tantas personas y que les afectaría dejar de recibir sus remesas. Sus ciudadanos representan un 80% de los beneficiarios de TPS provenientes de un total de diez naciones.

Al respecto, el canciller salvadoreño Hugo Martínez ha dicho que su gobierno busca una prórroga al TPS o una medida alternativa para que los salvadoreños “gocen de un estatus migratorio regular y estable en Estados Unidos”, sin precisar detalles.

Defensores del TPS alegan que sería cruel repatriar a estas personas después de que ha transcurrido tanto tiempo y cuando sus países de origen continúan enfrentando grandes dificultades. “Hablamos de personas que han creado sus nuevas vidas y han hecho todo en el sistema legal para quedarse aquí”, dijo Julio Calderón, un activista hondureño que reside en el sur de Florida y cuyos padres tienen TPS.

Fuente: AP