Papa Francisco condena la violencia en el mundo durante el viacrucis

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En el quinto viacrucis de su pontificado, el Papa Francisco expresó su preocupación por la realidad actual del planeta. “Son una vergüenza”, dijo el líder católico, refiriéndose a “las imágenes de devastación, destrucción y naufragio que se convirtieron en ordinarias” en el teatro del mundo.

Francisco llegó al Coliseo ro­mano, el lugar donde se llevó a cabo la ceremonia bíblica, en medio de un celoso dispositivo de seguridad. Entre las medidas “extraordinarias” dispuestas por el Ministerio del Interior se contaron el cierre de estaciones de subte cercanas, la vigilancia aérea, la multiplicación de los camiones del Ejército, detectores de metales en un primer anillo, perros antiexplosivos y diques de cemento atravesados en las avenidas para evitar ataques con camiones contra las multitudes.

“La hora ha llegado. El caminar de Jesús por los caminos polvorientos de Galilea y Judea al encuentro de los que sufren en su cuerpo y en su corazón, empujado por la urgencia de anunciar el Reino. Ese caminar suyo termina hoy, aquí, en la colina del Gólgota”, fueron las primeras palabras de Francisco.

Las meditaciones fueron preparadas por la biblista francesa Anne-Marie Pelletier, primera mujer en hacerlo en el pontificado de Jorge Bergoglio, y cuarta en la historia.

A lo largo de las catorce estaciones, el Sumo Pontífice recaló en el aspecto espiritual, aunque también deslizó referencias a las preocupaciones tangibles de su tiempo: el dolor en el mundo, la niñez humillada, la miseria, el hambre y las guerras, y sus consecuencias humanitarias.

No es una exclusividad de Roma, sino una de las prácticas de oración más extendidas entre la feligresía de todos los países del mundo cristiano. Las catorce imágenes de la Pasión, llamadas Estaciones, simbolizan momentos vividos por Jesús desde su detención hasta su crucifixión y sepultura.

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